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Remate de Paseo Montejo

A raíz de la bonanza henequenera que viviera la región hacia finales del siglo XIX, un grupo de potentados yucatecos decidió poner en marcha un proyecto para construir un paseo público que “fuera digno de la ciudad de Mérida” y modernizar a la capital de las postrimerías del siglo XIX.
El hoy llamado Paseo de Montejo, construido entre 1886 y 1905, fue inspirado en los Campos Elíseos de París y nombrado así en homenaje al fundador de la ciudad de Mérida, Francisco de Montejo y León, “El Mozo”.
Se encuentra dividido en dos secciones, “El Paseo Montejo” y “Prolongación Montejo”. A lo largo de la avenida podremos encontrar las casas más antiguas y hermosas de la ciudad, algunas actualmente funcionan como museos o bancos y otras siguen habitadas por sus dueños actuales. En el llamado “Remate de Montejo”, los sábados por la noche se realiza la famosa Noche Mexicana con música regional y vernácula, venta de antojitos mexicanos y artesanías.

Casas Gemelas

Construcciones gemelas, con características del renacimiento francés, ubicadas con los números 495 del Paseo de Montejo, con 45 y 43, las casonas son obra del arquitecto europeo M. Umbdenstock, y realización del Ing. Manuel Cantón Ramos, quien también tuvo a su cargo la edificación del Palacio Cantón.
Los planos de las residencias fueron traídos de Francia por los hermanos Ernesto y Camilo Cámara Zavala, a principios de siglo. Uno de los inmuebles fue adquirido por el Sr. Fernando Barbachano, quien lo decoró al estilo de la época y así se conserva. El otro, inconcluso durante muchos años, fue terminado por su actual propietario, Sr. Mario Molina Méndez.
Ubicadas al poniente de la vía, a una cuadra del inicio del Paseo de Montejo, los palacetes, con sus elementos arquitectónicos afrancesados, que incluso se aprecian en la herrería de balcones y puertas de acceso, son de las pocas reminiscencias concretas del período de esplendor que registró Yucatán en la primera década del siglo XX.

Museo Regional de Antropología e Historia

El Palacio Cantón que se erigió durante los años de 1904 a 1911, fruto del apogeo que durante el período del porfiriato alcanzó el cultivo del Henequén en el Estado, es hoy sede del Museo Regional de Antropología e Historia. La mansión que debe su nombre a su original propietario , Gral. Francisco Cantón, representante de la tendencia arquitectónica Manierista-Barroquizante; es tal vez el edificio con mayor jerarquía en el Paseo de Montejo, no sólo por sus detalles estructurales sino por el uso que desde 1966 tiene, el fomento y la divulgación del conocimiento arquelógico cultural de las generaciones de ayer, hoy y mañana.

Los interiores son de mármol de tonos diversos, con recuadros y adornos de yeso finamente logrados sobre muros y techos. Resalta majestuosa una gran escalera de mármol blanco que sube en escuadra junto a las altas paredes, para conducir, entre pesados barandales de mármol, al segundo piso.
Tiene un amplio balcón a modo de terraza, basado en parte de las habitaciones de la planta baja, desde donde la vista tanto del Palacio como del Paseo de Montejo es admirable. Se ubica en Paseo de Montejo por 43.

Casa Peón del Minarete

Se desconoce por completo su fecha de construcción pero se sabe que en 1913 ya la habitaba el Dr. Medina Ayora, quien ha legado esta mansión neoclásica a sus hijos y nietos. La “Casa del Minarete” cuenta con un alto mirador de influencia morisca, tiene un estilo de arquitectura neoclásica, propia del siglo XIX y es otra de las pocas casonas que han subsistido al deterioro de la belleza urbana original de la avenida, y que aún le dan lustre y presencia histórica al Paseo de Montejo.
Ubicada en el número 473, a escasos metros del monumento a Felipe Carrillo Puerto.

Casa Peón de Regil

Esta es la segunda casa más importante que se construyó en la avenida de Paseo de Montejo. El fino trabajo en la piedra de sus columnas y balaustradas acrecientan el aire señorial de esta mansión, que fue construida por el Sr. Pedro de Regil C. en 1905 y que se caracteriza por su fachada de piedra labrada y su estilo italiano.
Las cornisas y molduras corridas destacan en la fachada de la casona, vanos enmarcados de reminiscencias helénicas, como jónicas, dóricas y corintias en columnas y capiteles y algunos detalles de pebeteros, escudos o guirnaldas.
Se ubica en el número 471 del Paseo de Montejo por 35.

Quinta Montes Molina

La historia de esta mansión nos remonta a la época Porfirato (1876 – 1911) cuando el Cubano Don Aurelio Portunondo y Barceló conoció la ciudad de Mérida a finales del siglo XIX y se enamoró de Doña Josefa Regil Cazares a quien después de su boda le construyó esta casa.
Siendo socio de la empresa que impulsó la construcción del Teatro Peón Contreras , Don Aurelio contrató a los mismos arquitectos y artesanos para levantar sus planos. Alrededor de 1915, la situación política del país, en plena Revolución obliga a Don Aurelio a vender su casa, buscando una familia que supiera apreciarla en toda su belleza y estimarla en su valor afectivo y la encontró en Don Avelino Montes Linaje prominente hombre de negocios de origen español quien respetó siempre la construcción original de la casona enriqueciéndola con la ampliación de las terrazas y alcobas.
A la muerte de Don Avelino, doña Josefina Montes Molina, su hija, heredó la residencia y la conservó a través de los años en recuerdo a sus padres exactamente igual en cada uno de sus detalles.

Hoy en día lámparas, espejos, cuadros, pinturas, esculturas, alfombras, muebles, vajillas de Limoge y cuchillería de Chiristofle, se mantienen en óptimas condiciones como si Don Avelino estuviese a punto de llegar a comer.
La Quinta Montes Molina, antiguamente conocida como Villa Beatriz mantiene sus puertas abiertas para compartir este legado con los meridanos y el público en general, lugar donde se puede celebrar desde una cena para dos hasta un evento de 1500 personas como centro de eventos y como museo, también cuenta con una exhibición exclusiva de la mantelería fina de la Quinta Montes Molina.
Se localiza en el número 469 del Paseo de Montejo, entre 33A y 35.

Casa Vales

Otro de los tesoros arquitectónicos que testimonian el esplendor alcanzado por el Paseo de Montejo a mediados del siglo XIX es la Casa Vales, convertida desde marzo de 1995 en la sede del centro corporativo de una Institución Bancaria. La mansión de estilo neoclásico que combina la simetría en la fachada y la presencia de sobrias columnatas de características dóricas, se levanta majestuosa, a unos cuantos metros al sur del monumento a Justo Sierra, en el número 452, sobre la avenida más importante de la ciudad.
Erigida por el Sr. Fernando Rendón en 1905, la historia de la Casa Vales se remonta hasta el período de mayor bonanza económica de Yucatán, cuando el cultivo y la explotación del henequén era la principal actividad de la entidad. Sin embargo esta mansión es conocida por el apellido del tercero de sus propietarios el Sr. Agustín Vales Castillo.

Monumento a Justo Sierra y Felipe Carrillo Puerto

La primera de las estatuas que adornaron el Paseo de Montejo fue la dedicada al Dr. Justo Sierra O’Reilly, la cual se erigió en 1906 en el extremo norte de la avenida, donde hoy aún permanece. Literato e historiador, el Dr. Sierra O’Reilly fue un entrañable defensor de la clase socioeconómica a la que pertenecían los gestores del Paseo de Montejo por lo que la efigie, obedeció a un gesto de agradecimiento a su posición política.
Dos décadas después del primer símbolo escultórico del Paseo de Montejo, se inauguró en 1926 el monumento dedicado al ilustre personaje yucateco Felipe Carrillo Puerto. El llamado Apóstol de la Raza de Bronce fundó el partido socialista obrero de Yucatán. Su trayectoria política lo llevó a la gubernatura en 1922, pronunciando su primer discurso oficial en la lengua maya.
Su defensa acérrima por los derechos y valor de los mayas desencadenó su fusilamiento en 1924. Tres años después fue declarado Benemérito de Yucatán. El homenaje a su vida se encuentra en la rotonda central de la avenida, en la desembocadura de la calle 37.

Monumento a la Patria

Este gran monumento se levanta en la tercera glorieta del Paseo de Montejo en nuestra blanca Mérida. Es el primer altar que se levanta a la nacionalidad en México y en el continente Americano, es el único monumento tallado en piedra directamente, en el mundo y en nuestro siglo. Realizado por el maestro colombiano Rómulo Rozo.
Fue inaugurado por el Sr. Presidente de la República Adolfo Ruiz Cortines el 23 de abril de 1956. Narra la historia de México, sugiere el origen marino del pueblo de los itzaes y sus 31 columnas representan los 28 estados de la república Mexicana, 2 territorios y el Distrito Federal. Se plasman en esta obra la etapa de la colonia, la independencia, la reforma y la revolución con múltiples personajes simbólicos y elementos como la piedra, el agua, el fuego y los metales.
Esta obra de arte de 14 metros de altura resguarda los restos de su creador que vivió los últimos 33 años de su vida en la ciudad de Mérida.